Las historias jamás contadas, p. 10

Darcy y Elizabeth cenan en compañía Por Amy D’Orazio Traducido por Cristina Huelsz Si se hubiera limitado a cenar con él, sólo habría descubierto si tenía buen apetito; pero debes recordar que también han pasado juntos cuatro veladas, y cuatro veladas pueden hacer mucho.Orgullo y prejuicio, capítulo 6 Octubre, 1811 Darcy estaba solo, cerca deSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 10»

Las historias jamás contadas, p. 9

Elizabeth reflexiona sobre la asamblea Por Shannon Winslow Traducido por Cristina Huelsz Octubre 16, 1811 Las damas Bennet acababan de instalarse en su carruaje para emprender el corto viaje de regreso a casa despues de la asamblea de Meryton, cuando Lydia, evidentemente muy satisfecha de sí misma, estalló: ―¡Vaya baile! Es como si todo elSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 9»

Las historias jamás contadas, p. 8

Charlotte Lucas en la asamblea de Meryton Por Abigail Reynolds Traducido por Cristina Huelsz Octubre 16, 1811 No hacía tantos años, Charlotte había odiado asistir a las asambleas. Ahora se contaban entre sus principales placeres, ya que disfrutaba de la música y de la oportunidad de visitar a sus amistades, pero cuando era más joven,Sigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 8»

Las historias jamás contadas, p. 7

El señor Darcy y el insulto por Nicole Clarkston Traducido por Cristina Huelsz Octubre 16, 1811 No era la alta sociedad. Fitzwilliam Darcy estaba acostumbrado a que se fijaran en él, pero no a que lo miraran abiertamente. Sorbía ociosamente de su bebida cada vez que algún atrevido lugareño parecía dispuesto a acercarse a él,Sigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 7»

Las historias jamás contadas, p. 6

El señor Bingley va a la ciudad por sus hermanas y por Darcy para asistir a la asamblea de Meryton. por Lucy Marin Traducido por Cristina Huelsz Octubre 9, 1811 Charles Bingley estaba de muy buen humor. ¡Vaya otoño que iba a ser! Por primera vez, lo pasaría en su propiedad. Bueno, sólo había alquiladoSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 6»

Pemberley, el dragón del señor Darcy

Señores y dragones, finalmente después de meses de duro trabajo, traemos para ustedes el primer libro de Los dragones de Jane Austen de la increíble autora Maria Grace: Pemberely, el dragón del señor Darcy. Es una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero en posesión de una buena fortuna necesita un dragón. Fitzwilliam Darcy, deSigue leyendo «Pemberley, el dragón del señor Darcy»

Las historias jamás contadas, p. 5

El señor Bingley le regresa la visita al señor Bingley Por Mary Lydon Simonsen Traducido por Cristina Huelsz Octubre 7, 1811 A los pocos días, el señor Bingley le devolvió la visita al señor Bennet y se sentó unos diez minutos con él en su biblioteca. – Orgullo y prejuicio Habían pasado cinco días desdeSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 5»

Las historias jamas contadas, p. 4

El señor Bennet le hace una visita al señor Bingley por Mary Lydon Simonsen Traducido por Cristina Huelsz Octubre 3, 1811 «El señor Bennet fue uno de los primeros en esperar al señor Bingley… aunque hasta el final siempre le aseguró a su esposa que no iría; y hasta la noche siguiente a la visita,Sigue leyendo «Las historias jamas contadas, p. 4»

Las historias jamás contadas, p. 3

Bingley toma posesión de Netherfield Por Abigail Reynolds Traducido por Cristina Huelsz Septiembre 25, 1811 Caroline Bingley fulminó con la mirada a su hermano mientras su carruaje traqueteaba sobre los adoquines de un pueblecito rural. ―Charles ―le dijo con voz engañosamente melosa ―, sabes que no me gustan las sorpresas. Bingley se froto las manosSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 3»

Las historias jamás contadas, p. 2

Entrevista de trabajo entre Lady Catherine y el señor Collins Por Diana Birchall Traducido por Cristina Huelsz Septiembre 19, 1811 El señor Whitaker, clérigo de Hunsford, había muerto. Pero Lady Catherine no podía lamentarlo. ─Ciertamente ─dijo ─, lo lloraré tanto como sea apropiado; es decir, le desearé toda la misericordia en el tribunal, pero eso,Sigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 2»