Los Wickham se van de Longbourn Por Maria Grace Traducido por Cristina Huelsz Septiembre 10, 1812 Elizabeth estaba con el resto de la familia en la entrada de Longbourn. El sol flotaba en lo alto de un cielo despejado, provocando un vago calor, mientras Lydia se despedía de la familia. Se echó hacia atrás paraSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 109»
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Las historias jamás contadas, p. 106
La carta de Lydia a Harriet Por Shannon Winslow Traducido por Cristina Huelsz Septiembre 3, 1812 Querida Harriet, ¡Qué aventuras he vivido desde que te vi! Te escribo ahora desde Longbourn, donde Wickham y yo acabamos de venir de visita tras nuestra boda en Londres. ¡Sí, Londres! ¿No te sorprende? O quizás ya te hasSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 106»
Las historias jamás contadas, p. 104
Se difunden las noticias sobre Lydia y Wickham Por Maria Grace Traducido por Cristina Huelsz Agosto , 1812 Elizabeth miró a Jane y Jane le devolvió la mirada con una sonrisa tensa y cansada. El estrecho vestíbulo estaba demasiado silencioso para resultar cómodo. Un inquietante silencio se había apoderado de Longbourn desde que llegaron lasSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 104»
Las historias jamás contadas, p. 103
Lydia y Wickham en Londres Por Diana Birchall Traducido por Cristina Huelsz Agosto 25, 1812 Fue después del desayuno cuando el señor Gardiner fue llamado para consultar con su hombre de negocios, el señor Stone, y Lydia estaba aterrada de miedo de que se demorara tanto que no llegarían a San Clemente a las once,Sigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 103»
Las historias jamás contadas, p. 101
Lydia se prepara para su boda Por Diana Birchall Traducido por Cristina Huelsz Agosto 20, 1812 La señora Gardiner entró tranquilamente en el estudio de su esposo y se deslizó por la habitación. Le dio un beso en la mejilla, acercó una silla a su lado y se sentó. Para su consternación, él parecía aúnSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 101»
Las historias jamás contadas, p. 100
El señor Darcy le hace una visita al señor Gardiner Por Abigail Reynolds Traducido por Cristina Huelsz Agosto 14, 1812 El señor Gardiner pensó que se merecía el lujo de pasar la tarde leyendo el libro sobre pesca que había comprado durante su visita a Oxford. Llevaba días intentando terminarlo. Lo había empezado en Lambton,Sigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 100»
Las historias jamás contadas, p. 99
Darcy cancela la cena en Pemberley Por Abigail Reynolds Traducido por Cristina Huelsz Agosto 7, 1812 Después de separarse de Elizabeth en la posada de Lambton, Darcy dio rienda suelta a su caballo y a su temperamento. Galopar por la campiña familiar era la situación perfecta para descargar su ira contra George Wickham, que unaSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 99»
Las historias jamás contadas, p. 98
Los Gardiners reflexionan sobre haber conocido a Darcy Por Shannon Winslow Traducido por Cristina Huelsz Agosto 6, 1812 ―¡Vaya día que hemos tenido! ―exclamó la señora Gardiner a su esposo cuando se metieron en la cama de la posada aquella noche. Apenas ella había sido capaz de contenerse hasta que estuvieron solos, hasta que pudieronSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 98»
Las historias jamás contadas, p. 97
La señora Gardiner y ELizabeth visitan Pemberley Por Amy D’Orazio Traducido por Cristina Huelsz Agosto 6, 1812 Caroline practicaba su sonrisa ante el espejo. Primero, su sonrisa recatada. Luego, tímida con un toque seductor. Después, vulnerable y, por último, tierna. No practicaría la euforia, al menos no todavía. Cuando pareciera que por fin iba aSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 97»
Las historias jamás contadas, p. 96
Darcy y el señor Gardiner pescando Por Lucy Marin Traducido por Cristina Huelsz Agosto 6, 1812 Darcy miró al hombre mayor que se encontraba a unos seis pies de él, el señor Edward Gardiner. Estaban a orillas del arroyo de su propiedad, disfrutando de un día de pesca con su buen amigo Bingley y elSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 96»