Darcy cancela la cena en Pemberley Por Abigail Reynolds Traducido por Cristina Huelsz Agosto 7, 1812 Después de separarse de Elizabeth en la posada de Lambton, Darcy dio rienda suelta a su caballo y a su temperamento. Galopar por la campiña familiar era la situación perfecta para descargar su ira contra George Wickham, que unaSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 99»
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Las historias jamás contadas, p. 98
Los Gardiners reflexionan sobre haber conocido a Darcy Por Shannon Winslow Traducido por Cristina Huelsz Agosto 6, 1812 ―¡Vaya día que hemos tenido! ―exclamó la señora Gardiner a su esposo cuando se metieron en la cama de la posada aquella noche. Apenas ella había sido capaz de contenerse hasta que estuvieron solos, hasta que pudieronSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 98»
Las historias jamás contadas, p. 97
La señora Gardiner y ELizabeth visitan Pemberley Por Amy D’Orazio Traducido por Cristina Huelsz Agosto 6, 1812 Caroline practicaba su sonrisa ante el espejo. Primero, su sonrisa recatada. Luego, tímida con un toque seductor. Después, vulnerable y, por último, tierna. No practicaría la euforia, al menos no todavía. Cuando pareciera que por fin iba aSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 97»
Las historias jamás contadas, p. 96
Darcy y el señor Gardiner pescando Por Lucy Marin Traducido por Cristina Huelsz Agosto 6, 1812 Darcy miró al hombre mayor que se encontraba a unos seis pies de él, el señor Edward Gardiner. Estaban a orillas del arroyo de su propiedad, disfrutando de un día de pesca con su buen amigo Bingley y elSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 96»
Las historias jamás contadas, p. 95
Reflexiones de Elizabeth Por L.L. Diamond Traducido por Cristina Huelsz Agosto 6, 1812 Elizabeth estaba sentada ante el tocador, acariciando ociosamente las cerdas de su cepillo mientras los exuberantes terrenos de Pemberley y el amo de la propiedad cautivaban su mente. ¿Eran sus sentimientos tan diferentes de los que había experimentado en Hunsford? Sí, loSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 95»
Las historias jamás contadas, p. 94
La señorita Darcy conoce a la señorita Elizabeth en la posada de Lambton Por Joana Starnes Traducido por Cristina Huelsz Agosto 5, 1812 La calesa avanzaba a paso firme por el camino bordeado de árboles, con los elegantes pelajes de los bayos brillando bajo la luz del sol moteado. Por mucho que estuvo tentado deSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 94»
Las historias jamás contadas, p. 93
Darcy reacciona a encontrarse a Elizabeth en Pemberley Por L.L. Diamond Traducido por Cristina Huelsz Agosto 4, 1812 La mirada de Darcy siguió al carruaje que transportaba a Elizabeth Bennet mientras daba la vuelta al lago. Después del largo viaje, pasar la tarde en compañía de la señorita Bennet era una bienvenida que no habíaSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 93»
Las historias jamás contadas, p. 92
El mensaje exprés de media noche Por Shannon Winslow Traducido por Cristina Huelsz Agosto 2, 1812 En la casa de los Bennet acababan de instalarse para pasar la noche después de un día de ocupaciones laboriosas. La señora Bennet habia estado en Meryton y discutido no sólo con el carnicero acerca de su cuenta, sinoSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 92»
Las historias jamás contadas, p. 91
Denny se entera sobre la fuga de Lydia Por Jack Caldwell Traducido por Cristina Huelsz Agosto 2, 1812 (Basado en Archibald Denny, de mi novela The Three Colonels) El teniente Denny acababa de terminar su desayuno cuando entró el teniente Chamberlayne. ―Dígame, ¿ha visto a Wickham? Parece que ha desaparecido. Denny se incorporó. ―¿Desaparecido? ¿EstáSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 91»
Las historias jamás contadas, p. 90
Jane se entera de la fuga de Lydia Por Kara Louise Traducido por Cristina Huelsz Agosto 2, 1812 Unas voces fuertes y unos golpes repetidos despertaron a Jane de un profundo sueño. Tardó unos instantes en darse cuenta de que alguien llamaba a la puerta principal. Pudo distinguir a alguien hablando desde fuera, así comoSigue leyendo «Las historias jamás contadas, p. 90»