Recientemente se estrenó la serie de Sandokan, una producción italiana y francesa, protagonizada por el turco Can Yaman y con Alanah Bloor como Lady Marianna Guillonk, pero… ¿quién es Sandokan y qué tiene que ver con Salgari?

He sido fan de Emilio Salgari por décadas, de hecho leí sus novelas antes que a Jane Austen cuando yo era adolescente. Él fue un escritor italiano, nacido en Verona en 1862 y fallecido en Turín en 1911. Llegó a escribir 80 novelas, principalmente de aventuras, capa y espada (swashbuckler) y viajes, por lo que en la época de nuestros abuelos era muy leído. Sus obras fueron traducidas al español durante su vida y después de su muerte, por lo que era muy conocido en España y Latinoamérica.
Para México, la colección más completa es de Sepan Cuántos de Editorial Porrúa. Las traducciones son de hace ya algunas décadas, pero son las ediciones que más disfruté en mi juventud y que por mucho tiempo estuve buscando hasta tener los títulos principales de Salgari: El corsario negro, El capitán Tormenta (mi favorito) y Sandokan.

Lo interesante con sus novelas, es que su personajes recorren todo el mundo, desde el viejo continente hasta las américas, Alaska, la jungla del sureste asiático, Egipto y el Polo Norte. Pero, contrario a sus personajes, Salgari nunca salió de Italia, y no tuvo una vida fácil.
Nació dentro de una familia de pequeños comerciantes y desde chico mostró su entusiasmo por conocer el mundo. Empezó sus estudios en Real Instituto Técnico Naval «Paolo Sarpi», en Venecia, pero nunca se graduó ni navegó fuera de su país, a pesar de que él afirmaba de que sí. Entonces se dedicó a ser periodista.
Empezó a trabajar para algunos periódicos y publicó su primera historia a los 20, Los salvajes de Papua. En ese entonces las historias eran por entregas, y ya completas era que se publicaban en pasta dura, a veces con ilustraciones a blanco y netro.
Aun siendo un editor y escritor prolífico, Salgari realmente nunca obtuvo suficientes ganancias de su trabajo, y eso le traería complicaciones durante el resto de su vida.
Para 1887 fallece su madre, y su padre se suicida en 1889. Unos años después en 1892 se casa con Ida Peruzzi, una actriz de teatro, con quien tuvo 4 hijos: Fatima (1893-1914), Nadir (1896-1936), Romero (1899-1931) y Omar (1901-1963).
Su último domicilio se ubicó en Turín para 1900, en una casa adosada que hoy en día tiene una placa en el frente. Y esos últimos años fueron más difíciles. Para 1903 su esposa empezó a mostrar signos de locura (aumentando las deudas) y en 1910 fue ingresada en un manicomio.
Los contratos laborales obligaban a Salgari a escribir tres libros al año y, para mantener ese ritmo, se veía obligado a escribir tres páginas al día. Debido al estrés que esto le provocaba, escribía mientras fumaba cien cigarrillos al día y bebía una copa de vino de Marsala tras otra. Al mismo tiempo, también editaba una revista de viajes. Más que un problema de remuneración insuficiente en proporción a la cantidad de trabajo, su crisis nerviosa se debió principalmente al cansancio y al agotamiento. No sólo no ganaba dinero, sino que ni siquiera era considerado por los círculos literarios de la época, lo que supuso el último golpe a su dignidad.
Estresado y humillado, se quedó solo y con sus hijos a su cargo. Cada vez más deprimido, intentó suicidarse por primera vez en 1909, arrojándose sobre una espada, pero su hija Fátima lo salvó a tiempo. Posteriormente concedió su última entrevista a un periodista, Antonio Casulli, corresponsal de Nápoles, que se reunió con Salgari en diciembre de 1910 y que años más tarde declaró que había respirado en su casa un ambiente que era, como mínimo, triste y melancólico.
Finalmente, decidió volver a intentar quitarse la vida en la mañana del martes 25 de abril de 1911. Salgari dejó tres cartas conocidas sobre la mesa (pero parece que había 13 cartas y los destinatarios de las otras cartas negaron gradualmente y luego confirmaron que las cartas existían, pero el contenido siguió siendo desconocido) y salió de casa tomando su tranvía habitual con una navaja en el bolsillo. Las cartas estaban dirigidas a sus hijos, a los editores de periódicos y a sus editores. A sus hijos Omar, Nadir, Romero y Fátima les escribió:
Soy un perdedor: sólo les dejaré 150 liras, más un crédito de otras 600 que cobrarán a la señora…
A sus editories les escribió:
A ustedes, que se han enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semipobreza o incluso peor, sólo les pido que, como compensación por las ganancias que les he proporcionado, piensen en mi funeral. Me despido rompiendo la pluma.
A continuación, les indicó dónde podían encontrar su cuerpo, concretamente en uno de los «burroncelli» del bosque de Val San Martino, sobre la pequeña iglesia de la Madonna del Pilón, la zona montañosa que domina Corso Casale en Turín, donde solía ir con su familia a hacer picnics. La zona exacta es la del parque de Villa Rey, cerca del antiguo campamento municipal del mismo nombre. No fueron sus hijos quienes lo encontraron muerto, sino Luigia Quirico, una lavandera de veintiséis años que había ido al bosque a cortar leña. Se suicidó como uno de sus personajes podría haberse suicidado, en una especie de seppuku, con la mirada puesta en el sol naciente.
Su funeral tuvo lugar en el Parque Valentino, pero pasó desapercibido porque en aquellos días Turín estaba inmersa en la inauguración de la inminente Exposición Internacional por el quincuagésimo aniversario de la unificación de Italia. Su tumba, provista de una dedicatoria, fue trasladada inmediatamente al famedio del cementerio monumental de Verona.
Sandokan, mejor conocido como Los tigres de Mompacem, fue publicada por entradas entre 1883 y 1884. La serie consta de 11 novelas, publicadas entre 1900 y 1913.

Diciembre de 1849. El joven pirata Sandokán, apodado el Tigre de Malasia, lanza desde el peñón de Mompracem una lucha sin cuartel contra los invasores europeos y jura vengar a toda su familia, ya que ahora es el único superviviente y descendiente de los reyes de Borneo, destronados por los blancos. Le sigue un numeroso grupo de piratas procedentes de todo el sudeste asiático, apodados los «cachorros del tigre» por el valor y la descarada ferocidad que los caracteriza. Entre ellos se encuentra su lugarteniente y amigo Yáñez de Gomera, un aventurero portugués de más de treinta años, al que el Tigre considera un hermano.
A pesar de la opinión contraria de Yáñez, Sandokán se dirige a Labuán (isla ocupada por los ingleses y cubierta de densos bosques, con una ciudadela fortificada llamada Victoria) para una misión exploratoria, movido también por la curiosidad de ver a una joven rubia que se encuentra allí, apodada por los malayos «La Perla de Labuán», debido a la extraordinaria blancura de su piel y a su increíble belleza; Sin embargo, el pirata se topa con un crucero inglés, que hunde su praho y destruye a su tripulación. Caído al mar gravemente herido, Sandokan naufraga en estado de delirio en las costas de la cercana Labuan, donde es atendido y acogido en la villa de Lord James Guillonk, capitán de barco e influyente colono de la isla. Tras ganarse el favor de Lord James, Sandokán también conquista el amor de su sobrina, Lady Marianna. Se trata precisamente de la Perla de Labuan, una joven de dieciséis o diecisiete años, de madre italiana y padre inglés, nacida a orillas del golfo de Nápoles, que quedó huérfana a los once años y fue acogida por su tío, su único pariente.
Y hasta aquí voy con el resumen, para que ustedes descubran el resto de la historia.
Todavía no he visto la serie en Netflix, así que ya que la termine les dará mi punto de vista.