Día internacional de la traducción e interpretación

Me da mucho gusto poder compartir con ustedes la traducción de la entrevista que me hizo Maria Grace, autora de «Pemberley, el dragón del señor Darcy», cuya traducción ya fue entregada y ya sólo es cuestión de días para que finalmente ustedes puedan leer la primera entrega de la serie.

Pueden ver la entrevista en inglés en el blog de la autora, el cual está lleno de datos muy interesantes sobre la Regencia.

Hoy es el Día Internacional de la Traducción, lo cual es estupendo, pero déjame preguntarte, ¿sabes por qué el 30 de septiembre es el Día Internacional de la Traducción?

Es la fiesta de San Jerónimo, el patrón de los traductores. Se le conoce sobre todo por su traducción de la Biblia de las lenguas originales al latín.

En honor del Día de la Traducción, me gustaría presentarles a Cristy Huelsz, que está terminando la traducción de Pemberley: El dragón del señor Darcy al español.

Estoy entusiasmada con este proyecto. Gran parte de mi familia es hispanohablante y hasta ahora no había podido compartir mis historias con ellos. Por desgracia, mi dominio del español es rudimentario en el mejor de los casos, y nunca alcanzará el nivel necesario para una tarea como la traducción de una novela, ¡incluso si es de mi autoría!

Hay un viejo refrán que dice que «traducir es traición» debido a la increíble dificultad de traducir con precisión las palabras Y los significados de un idioma a otro. Le he pedido a Cristy que se una a nosotros hoy y nos dé algunas ideas sobre las complejidades de dar a los Dragones de la Orden Azul un segundo idioma.

Cristy, háblanos un poco de ti y de lo que te llevó a dedicarte profesionalmente a la traducción.

Hace algunos años, enseñaba inglés en México a niños y adultos. Me gustaba mi trabajo, pero hubo un momento en el que empecé a buscar otra cosa. Mientras leía El hombre que amó a Jane Austen, de Sally Smith O’Rourke, en el 2017, me di cuenta de que muchos de mis libros favoritos no estaban traducidos al español. Lo que hice primero fue preguntarle a una autora si podía traducir su libro. Ella amablemente me dio la oportunidad de traducir los primeros capítulos. Lo hice, lo envié, pero no había ningún editor interesado.

En aquella época, realmente sabía muy poco sobre qué es la traducción en realidad o cómo funciona.

Tuve la suerte de encontrar un diplomado (cursos de corta o mediana duración de 80 a 120 horas, generalmente impartido por una universidad o institución de educación superior, que tiene como propósito enseñar, complementar o actualizar algún conocimiento o habilidad específica) por la Universidad de Guanajuato. Aquel diplomado me mostró todo ese mundo de la traducción y la interpretación. Pero yo necesitaba más. Poco después, me alegré mucho al descubrir que había un diplomado en línea específico para traducción de libros por la AMETLI (Asociación Mexicana de Traductores Literarios). Éste constaba de unos 2 años de intensas clases de lingüística, morfología, gramática en español e inglés, análisis literario, investigación, subtítulos, derechos de autor, etc.

Fue durante ese curso que encontré a la comunidad JAFF (Jane Austen Fan Fiction). Nicole Clarkston tuvo la amabilidad de darme la oportunidad de empezar a trabajar con autores de JAFF. Hasta ahora, he trabajado con 10 novelas.

¿Es diferente trabajar directamente con los autores que con una editorial?

Hay una gran diferencia entre mi forma de trabajar y la de mis colegas que trabajan con una editorial. Cuando un editor adquiere los derechos de un libro para traducirlo, el traductor asignado le dedica al menos 6 meses. La traducción pasará por revisores, editores, correctores. El autor no sabrá nada del libro hasta que se publique al año siguiente.

Lo que yo hago es trabajar directamente con los autores. O bien me contratan, o bien les hago una propuesta para traducir su libro. Firmamos un contrato y durante unos 4 o 5 meses estoy en contacto con el autor para aclarar dudas, saber exactamente a qué se referían en una determinada línea, referencias a poemas, si están utilizando un pasaje de las novelas de Austen, etc. El año pasado empecé a trabajar con la increíble Belén Paccagnella como correctora y colega, por lo que puedo asegurarle a mis autores que la traducción está revisada a conciencia.

En estos tiempos de la IA (inteligencia artificial) y cosas como Google Translate, ¿por qué necesitamos traductores en lugar de simplemente utilizar la computadora para que lo haga por nosotros?

La IA es un gran tema para nosotros. Puede que alguna IA sea capaz de traducir más rápido que una persona, pero no hay forma de que una máquina pueda entender el significado de una frase leyendo entre líneas, haciendo una interpretación del autor, siendo capaz de inferir lo que un personaje está diciendo realmente a través de la sátira, disponiendo de la referencia que salió en el libro anterior, y otros ejemplos de la traducción que las personas conseguimos hacer gracias a la enorme y continua cantidad de lectura, consultando diccionarios, leyendo la misma frase 5 veces, corrigiendo todo el texto más de una vez, siendo capaces de ser fieles al estilo del autor.

Esto refleja muchas de las preocupaciones que he tenido sobre el uso de herramientas de IA en mi propio trabajo. Hacen algunas cosas bien, pero las habilidades de alto nivel siguen requiriendo el toque humano. ¿Qué problemas cree que plantea la traducción asistida por IA?

La traducción automática utiliza métodos basados en reglas o probabilísticos (es decir, estadísticos y, más recientemente, basados en redes neuronales) y tiene más de 50 años. La traducción de Google no es la mejor, ya que traduce palabra por palabra, no por contexto, por lo que el texto que intentes traducir va a tener muchos errores y puede que no tenga sentido.

Y el gran problema de estas IA es que cada vez hay más gente que intenta hacer nuestro trabajo, pero no saben nada de traducción. Puede que sepan inglés -u otros idiomas- pero no saben de lingüística, gramática, sintaxis, equivalencias, falsos cognados. Los traductores no sólo somos bilingües, sino también biculturales. Este tipo de cuestiones son similares a cuando -sin autorización, haciendo cambios en la historia- Isabelle de Montolieu «tradujo» al francés Sensatez y sentimiento en 1815.

¿Qué hacen de forma diferente los traductores humanos para evitar los problemas que tienen las traducciones con IA?

Leo muchas veces el texto, estoy en contacto con mis autores, utilizo referencias de otros libros, investigo en diccionarios, leo todo el tiempo, sólo utilizo 1 máquina de traducción cuando tengo alguna frase difícil, pregunto a mis colegas, etc.

¿Qué te impulsó a traducir Pemberley al español?

Cuando vi que había un libro sobre Austen y dragones, pensé que era justo lo que nuestros lectores de habla hispana necesitaban leer. Porque de alguna manera es algo diferente a muchas novelas de fantasía JAFF y una historia de Elizabeth salvando el día y siendo reconocida por ello es impresionante.

¿A qué retos te enfrentaste al traducir fantasía? Imagino que los elementos de los dragones fueron especialmente complicados.

Fue todo un reto porque es mi primera novela de fantasía. Muchos de los tipos de dragón no tienen una traducción directa, o si se traducen, se pierde un poco la esencia del nombre, como ocurre con firedrake. En español es ‘dragón de fuego’, pero estamos de acuerdo en que hay más de un dragón que escupe fuego. Así pues, los mayores problemas eran los tipos de dragón, el vocabulario de la Orden Azul y el folclore de los dragones. Curiosamente, tenemos wyvern como ‘guiverno’, pero decidí no utilizarlo. En español es común que al wyvern se le llame simplemente dragón, cuando sabemos que hay una diferencia en el número de extremidades. Los firedrakes tienen 4 patas y sus alas, mientras que los wyverns tienen 2 patas y sus alas.

Aunque en la traducción de fantasía es común inventarse nombres/palabras, o simplemente traducirlo al significado más cercano, decidí dejar algunas palabras tal y como están en inglés porque me gusta mucho cómo suenan y su significado.

¿Qué estrategia utilizaste para superar estos obstáculos?

Leí el libro un par de veces, pregunté al autor, busqué en diccionarios, tomé referencias de El Hobbit, Eragon y otros libros de dragones, y tomé muchas decisiones. Una gran parte cuando traducimos es tomar decisiones sobre qué palabra es mejor, si esta o aquella traducción tiene más significado, si necesito añadir alguna explicación a algunas palabras que son desconocidas en el idioma de destino.

Soy una gran aficionada a la fantasía. Leí El Señor de los Anillos -los tres libros- unos meses antes de que se estrenara la primera película. Tuve el placer de que Abigail Reynolds me invitara a trabajar con ella y otros autores en su publicación semanal del año pasado El señor Darcy y la biblioteca encantada, y me gustó mucho trabajar con Pemberley, porque es uno de mis tipos de libros favoritos.

¿Qué has aprendido en el proceso?

Que muchas veces elegir los términos adecuados para la fantasía puede ayudar a la imaginación de los lectores. Que en cada libro se aprenden nuevas palabras, términos y traducciones. Que cada autor, incluso en el mismo género, como JAFF, tiene estilos de escritura muy diferentes.

¿Qué esperas para el futuro de tu trabajo de traducción?

Espero que este proyecto abra las puertas para más traducciones, que quizás el año que viene no acepte demasiados trabajos al mismo tiempo, y que tendré la oportunidad de ir a mi primera reunión de JASNA AGM en Denver y presentar un poco de mi trabajo en el emporio.

¡Gracias por acompañarnos hoy Cristy! ¡Estoy deseando que llegue la fecha de publicación de Pemberley, el dragón del señor Darcy!

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