Las historias jamás contadas, p. 1

Bienvenidos al primer esbozo de nuestro proyecto de Las historias jamás contadas de Orgullo y prejuicio.

El señor Bingley ve Netherfield Park por primera vez

por Abigail Reynolds

Traducción de Cristina Huelsz

Septiembre 18, 1811

El señor Anderson frenó su caballo en lo alto de una colina. ─Y ahí lo tiene, señor Bingley ─dijo el abogado. ─Netherfield Park

─¡Asi que esto es Netherfield! ─Bingley protegió sus ojos del sol para tener una mejor vista. ─Parece encantador.

─Las proporciones son realmente excelentes, como podrá comprobar a medida que nos acerquemos a la casa. Vamos, el camino de entrada está justo adelante.

Bingley rara vez había visto un paisaje tan agradable. Mientras cabalgaban, giró la cabeza de un lado y a otro, tratando de captar cada detalle para informarle más tarde a Darcy.

Pasaron trotando junto a un huerto donde un hombre viejo y nudoso se aferraba precariamente a una escalera mientras arrancaba manzanas de un árbol viejo e igualmente nudoso. El señor Anderson dijo: ─Como puede ver, la tierra aquí es rica y productiva. ¡Y la caza! Seguramente ha oído hablar de las famosas partidas de caza de Lord Pryce-Wellington, señor Bingley.

Bingley no recordaba nada de eso, pero asintió complacido. ─A mi hermana le encantará esta casa. Siempre ha deseado una propiedad en el campo─. Dudaba que Caroline deseara celebrar fiestas de caza en cualquier caso; ella estaría mas interesada en organizar fiestas en casa para sus amigos refinados. Darcy podría disfrutar de la caza, aunque, y si a Darcy le gustaba, Caroline la adoraría.

─¿Deseará la señorita Bingley verlo también?

Bingley sonrió ampliamente. ─No, será una sorpresa para ella─. Apenas unas semanas antes, Caroline había elogiado la costumbre de Darcy de comprar regalos sorpresa para su hermana. Bingley había decidido inmediatamente seguir el ejemplo de Darcy, y no había nada que Caroline deseara más que una elegante casa de campo. ¡Estaría encantada!

El señor Anderson se aclaró la garganta. ─Tal vez su hermana prefiera ver la casa antes de que usted firme el contrato ─dijo con delicadeza. ─En estos asuntos el gusto de una dama no se tiene en cuenta.

Bingley rechazó la sugerencia. ─A menos que el interior me decepcione, no veo motivo de preocupación─. Hizo una pausa con el ceño fruncido. ─No tiene parterre1, ¿verdad? Caroline desprecia los parterres. Dice que son ridículamente anticuados.

─No recuerdo ninguna mención de jardines parterre, pero lo comprobaremos por nosotros mismos. Vamos, el ama de llaves nos espera y nos dará un recorrido por la casa.

  1. Parterre, palabra del francés que se refiere a un jardín ornamental con caminos entre los lechos.

¡Gracias por leer y nos veremos en la siguiente entrega!

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